«La primera vez que maté no fue algo premeditado, simplemente ocurrió. Ni tan siquiera se me había pasado por la cabeza que aquello fuera a gustarme tanto, ni que fuera a hacer de ello algo constante en mi vida».

 

Verano en Madrid. Un adolescente sale a pasear de madrugada para intentar calmar el calor sofocante que derrite la ciudad cuando, sentado en un parque, se encuentra en una situación que le hace reaccionar de una forma inesperada. Esa noche será el pistoletazo de salida para una doble vida en la que se dedicará a dar rienda suelta a su imaginación, creando obras de arte a la par que imparte justicia contra aquellos que, según él, merman de un modo u otro la sociedad, haciéndoles formar parte de sus creaciones.

Metódico, educado y profundamente analítico, el protagonista te hará empatizar con él a la vez que te pondrá los pelos de punta mientras describe cómo realiza sus obras de arte.

Con tres preguntas constantes en su vida y una frase que nunca deja de sonar mientras crea, en la mente de este asesino tan peculiar no hay sitio para el arrepentimiento ni la compasión.

Escrita en primera persona, el protagonista te invitará a pasear por su infierno particular, haciendo que disfrutes con él de auténticas obras de arte escritas con sangre.

 

«Ninguna noche fue tan dulce como la de la primera vez que maté».

Todos los derechos reservados © Gonzalo Jerez "El Selenita